Estamos en huelga feminista



Hoy sacamos el mandil a la calle para exigir un reparto justo del trabajo de cuidados y del trabajo doméstico.

Si todos cuidamos a menores y dependíentes, si todos limpiamos la casa, si todos cocinamos y bajamos al supermercado, todos podremos desarrollar una vida intelectual y laboral satisfactoria y nadie quedará atrapado, esclavizado al mandil. 

Porque el mandil es de todos.




También sacamos el mandil a la calle por nuestras madres, nuestras abuelas, por todas esas mujeres que han dedicado su vida a cuidar y limpiar, a hacer un trabajo muy duro, nada valorado socialmente, mientras nuestros padres y nosotros -sus hijas e hijos- nos desarrollábamos intelectual y laboralmente.

Sacamos el mandil a la calle para cambiar está cultura patriarcal que durante siglos ha hecho creer a las mujeres que son ellas las que deben cuidar y limpiar. Una cultura patriarcal que ha enseñado a las mujeres que la maternidad es su camino principal de realización y que ser soltera es un fracaso mientras que ser soltero es ser libre. Una cultura patriarcal que ha enseñado al hombre a dominar y a la mujer a someterse.  Hoy paramos para gritar al patriarcado que tiene los días contados.

Hoy paramos para acabar con los feminicidios, violaciones, abusos sexuales, el sexismo. Hoy paramos porque las mujeres queremos salir a la calle de dia y de noche sin miedo y con la misma libertad con la que se mueven los hombres.

Paramos porque mujeres y hombres somos iguales y merecemos la misma valoración tanto social como económica,  y el mismo respeto.

Hoy paramos para cambiar el mundo.

¿Y tú? ¿paras?




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