La Peña Celestina. Milagros, fantasmas y suicidas

Casi a orillas del Tormes se levanta, veintiún metros sobre el nivel del suelo, la peña Celestina.


¿Tomó su nombre de la famosa Tragicomedia de Calixto y Melibea? o ¿El nombre de la peña existía antes, y bautizó a la ficción literaria?

Son preguntas sin respuesta, porque el origen del nombre de la peña se pierde en el tiempo. No se ha encontrado documentación para datarlo.

Para mayor confusión Villar y Macías se refiere también a la peña por el nombre de San Cayetano. Este nombre se le empezaría a pegar a la peña a finales del siglo XVII, cuando se instalan en su cima los padres Cayetanos sobre las ruinas de lo que fue el Alcázar de Salamanca. (Aunque otras fuentes dicen que los Cayetanos se instalan en una edificación junto al Alcázar).

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EL AGUA MILAGROSA DE LA PEÑA CELESTINA. LA PUERTA DE LOS MILAGROS

Al margen del misterio de su nombre, el estudio geológico de la peña Celestina nos regala una curiosa historia. En Descripción física, geológica y minera de la provincia de Salamanca, Amalio Gil y Maestre afirma:
La roca da salida en algunos puntos a pequeños filetes de agua, a la que se le atribuye virtud para curar males de los ojos, pero no difiere de las demás de la población.
Los ecos milagrosos del agua de la peña se filtran también en las páginas de El Castellano, un periódico que en 1906 hace alusión, aunque en tono algo jocoso, a las virtudes milagrosas del agua de la peña Celestina.

Tanto el geólogo como el periodista, a pesar de su escepticismo, dan testimonio escrito de que el carácter milagroso del agua de la peña era una arraigada tradición entre los salmantinos.

¿Dónde ha ido a parar ese agua ahora? ¿se ha desviado hacia algún otro lugar? ¿el manantial se ha secado? Aunque he intentado buscar información no he encontrado nada. El agua de la peña Celestina, como su fama de milagrosa, ya no está.

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Pero el agua no es lo único milagroso en la peña Celestina. En esta zona, la muralla de la ciudad tenía una puerta llamada de los Milagros. Villar y Macías explica que:
Tomó el nombre de una ermita que había sobre ella dedicada a Nuestra señora de los Milagros.
Bernardo Dorado da otra explicación:
Puerta de San Lorenzo o de los Milagros […] Estaba cerca la parroquial de san Lorenzo y de ahí tomó el nombre. Sobre el muro de dicha puerta se venera una imagen de la virgen por cuya intercesión se habían hecho muchos milagros y de ahí tomó el nombre.
Junto a la peña Celestina hoy podemos ver los restos de la parroquia de san Lorenzo a la que alude Bernardo Dorado. (Son esos restos cubiertos por una urna de cristal que pueden contemplarse a pocos metros de la peña Celestina, si la condensación del agua lo permite. Que digo yo, si a lo mejor todas esas gotas de agua que se acumulan dentro de la urna, especialmente sobre los restos funerarios, no estarán dañándolos de algún modo… A lo mejor con un poco de ventilación se solucionaba el problema…)

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A la parroquia de san Lorenzo se la llevó por delante la riada de san Policarpo, que debió de ser aterradora a juzgar por el grosor de los restos de la parroquia. Esos restos se encuentran en la actualidad donde aproximadamente consideran que estuvo localizada la parroquia de san Lorenzo en sus tiempos.

Es decir, que en la zona de la peña Celestina se situaba la puerta de san Lorenzo o de los Milagros, con una imagen de la Virgen de los milagros en su muro, o bien con una ermita cercana dedicada a nuestra señora de los Milagros. Y en cualquiera de los dos casos, los milagros proliferaban en las proximidades de la peña Celestina.

Nada se sabe si la tradición milagrosa de aquella Virgen de los Milagros tiene algo que ver con las aguas milagrosas de la peña. Pero no deja de ser una interesante coincidencia.

Por la zona discurría también el arroyo de los Milagros, que fue canalizado en el siglo XVIII

La barriada de casas de esta zona de la peña Celestina tomó su nombre de la puerta de los Milagros (o quién sabe si de los milagros que por allí sucedieran),  y empezó a llamarse barrio de los Milagros


EL BARRIO DE LOS CAÍDOS

Sobre la peña Celestina pueden apreciarse en la actualidad unos interesantes restos arquitectónicos. En los tiempos de la repoblación se construye sobre la peña el Alcázar. Se levanta sobre las ruinas de otra edificación anterior conocida como Castillo Viejo.  A la nueva edificación se la llama Alcázar de san Juan.

Durante la guerra de la Independencia los franceses nos dinamitan todo lo que pueden y más, y la zona de la peña Celestina y alrededores nos la dejan tan sembrada de escombros, que el barrio de los Milagros empieza a conocerse también por Barrio de los Caídos.

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Luís Serrano-Piedecasas Fernádez y Miguel Ángel Muñoz García, del Laboratorio de Arqueología Medieval de la Universidad de Salamanca, describen así las ruinas que vemos en la actualidad sobre la peña Celestina:
Restos de un gran torreón acompañado de un paramento adyacente, ambos de mampostería irregular. A ello debemos sumar a su derecha, una torre que presenta tres fases constructivas: la primera con grandes sillares graníticos en las esquinas, una posterior compuesta por sillares en arenisca y marcas de cantero ¿acaso puede relacionarse esta fase con los años de construcción del denominado “alcázar nuevo”?, y por último un remate neo-árabe construido en cal y ladrillo durante los primeros años del SXX.
La torre Neo-árabe perteneció a una edificación moderna que tuvo usos militares: el Parque de Intendencia Militar.

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EL FANTASMA DE LA PEÑA CELESTINA

Las ruinas de los monumentos destruidos y las casas modestísimas que se van levantando en el entorno dan al barrio de los Caídos un aspecto algo siniestro. El ambiente ideal para que suceda una historia de fantasmas:

El Viernes, 17 de agosto de 1906, la noche envuelve en tinieblas la zona de la Vaguada de la Palma. Se adivinan a la luz de la luna los perfiles escarpados de la peña Celestina.

Es tarde y los vecinos han cerrado ya puertas y ventanas, dispuestos a pasar la noche. De pronto, una voz lastimera rasga el silencio:

—¡Poloniaaaaaa! ¡Aquellos ratos que pasábamos!

La frase en sí no es muy impresionante, pero el tono atormentado de los gritos sí lo ha sido y ha inquietado mucho a los vecinos. Preocupados, se mantienen a la escucha. El silencio más absoluto, interrumpido apenas por el piar de algún murciélago, sigue a las gritos y tiene un efecto calmante sobre el vecindario. Hasta que las voces angustiadas se repiten, y vuelven a recorrer inflamadas de pena el barrio de los Milagros.

—¡Poloniaaaaaa! ¡Aquellos ratos que pasábamos! ¡Poloniaaaaaa! ¡Poloniaaaaaa!

El espíritu de los vecinos más medrosos se achica, y se esmeran en comprobar las puertas y en cerrar esa ventana que han dejado abierta para aligerar el pesado calor de una noche de verano. Los más aventureros se arman de farol y algún palo, descorren los cerrojos de las puertas, y salen a desafiar la tiniebla en busca de una explicación para esos gritos.

A la mañana siguiente los vecinos del barrio no paran de hablar de una misteriosa figura, envuelta en sábanas blancas, que fue vista la noche anterior recorriendo el barrio de los Milagros. 

La noche del sábado, los serenos y un grupo de vecinos armados con palos, se han organizado por si el episodio se repite, dispuestos a dar un buen escarmiento al sin duda gamberro que está asustando al barrio. No se equivocan, porque los mismos gritos desgarrados se escuchan de nuevo:

—¡Poloniaaaaaa! ¡Poloniaaaaaa!

Se han oído con toda claridad y sin embargo los improvisados guardianes del barrio de los Milagros, por más que agitan faroles y palos, no logran descubrir al autor de gritos tan desesperados.

Al día siguiente el suceso corre de boca en boca por toda la ciudad, y  como no puede ser de otra manera, asalta las redacciones de los periódicos. Los reporteros, deseosos de despertar del largo letargo estival, se lanzan a la calle.

Recorren el barrio preguntando a los vecinos. Hablan con los serenos, y también buscan la opinión de los guardias.

Regresan a casa con la sensación de haber pateado un barrio sepultado en la oscuridad del medievo por la superstición de sus habitantes, por la pobreza reinante, y porque literalmente el barrio está envuelto en una oscuridad más propia de la Edad Media que de principios del siglo XX, y el Ayuntamiento no parece estar demasiado preocupado por combatir con algo de iluminación semejantes tinieblas.

Los días siguientes, entre las líneas de la historia de fantasmas, los periódicos denuncian el abandono de espanto que sufre el barrio de los Milagros.

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Fotografía cedida por El suelo de Salamanca.

La fotografía sobre estas líneas recoge el aspecto que tenía la zona en 1990. Si ésas eran las condiciones que existían en los noventa, ¡cómo serían a principios del siglo XX! A la vista de la fotografía queda claro que las denuncias de los periodistas estaban más que justificadas. Aunque también a la vista de la fotografía da la impresión de que las denuncias de aquellos periodistas de 1906 de poco sirvieron.

Embarcados además en una cruzada contra la superstición, aquellos redactores se esmeran en encontrar una explicación racional al fantasma.

El Adelanto publica la opinión de un guardia de la autoridad:
El hecho de haberse oído el lastimero grito de ¡Poloniaaaa! es cierto […] Se trata de un mozalbete que ha sostenido relaciones amorosas con una bella muchacha, habitante de los Milagros, llamada Polonia. Hace unos días que esas relaciones se han roto, y el galán enamorado aún de Polonia, encuentra consuelo sentándose en los Caídos y pronunciando sin cesar, a voces, el nombre de su amada.
El Castellano informa que el autor de las voces es un viudo reciente, que incapaz de soportar el dolor se emborracha cada noche y sale a gritar su pena al barrio de los Caídos.

El Adelanto apunta también a un joven zapatero que según los redactores “goza entre nosotros de justa fama de bromista y de hombre de ingenio”...

Para no alimentar la irracionalidad, los periódicos charros se niegan a publicar las teorías que circulan entre los vecinos de los Milagros, a las que por otro lado no dudan en calificar de “espantosamente tremendas”.

Días más tarde, El Adelanto publica una carta anónima dirigida al director del periódico, donde se informa que la noche de la primera aparición del fantasma un honrado vecino de los Milagros había decidido bajar al río a darse un baño, y al salir del agua se encontró con que le habían robado la ropa y sólo halló en la orilla una sábana blanca. Envuelto en ella corrió hacia su casa. Para el autor de aquella carta, el misterioso fantasma no era más que el bañista sin ropa envuelto en su sábana blanca.

Ya fuera el propietario de las desgarradoras voces el mozalbete enamorado, el zapatero bromista, el viudo desesperado, el honrado bañista desnudo,, o el fantasma espantosamente tremendo, lo cierto es que las voces siguen escuchándose en el barrio.

El fantasma de los Caídos pronto empieza a ser conocido en Salamanca como El Fantasma Enamorado. Se convierte en el fantasma charro más famoso, y durante varios días es capaz de protagonizar las tertulias y de reunir por las noches en el barrio a cientos de curiosos, procedentes de todos los rincones de la ciudad, ansiosos de ver al fantasma.

titular fantasma en los Caidos
 
Las explicaciones racionales de los periodistas no dan respuesta a todas los interrogantes de los curiosos que por la noche se acumulan expectantes a la caza del Fantasma Enamorado. ¿Cómo es que un bañista desnudo que no querría llamar la atención llama a gritos a Polonia? ¿Cómo es que un viudo borracho no es descubierto caminando tambaleante por las calles del barrio mientras se escuchan sus gritos? ¿Cómo es que se escuchan las voces pero nadie es capaz de ver al mozalbete enamorado o al zapatero bromista…? 

Desde los periódicos se apunta a las cuevas que existen bajo la peña Celestina:
La voz parece partir de las cuevas que están debajo de la peña Celestina; pero nadie se ha atrevido a penetrar en aquellas profundidades por miedo al fantasma o tal vez por no deshacer el misterio que sirve ya de entretenimiento a muchas gentes
Un par de preguntas: ¿se han cerrado esas cuevas? ¿dónde está ahora la entrada de las cuevas? No es, ni mucho menos, que yo vaya a lanzarme en plan espeleóloga aventurera, linterna en mano, a explorar las profundidades de la peña, pero aunque sólo sea como curiosidad estaría bien localizar dónde estaba, o está, la entrada a esas cuevas. Sobre todo por las resonancias que la palabra cueva tiene para Salamanca.

De hecho, cuando Bernardo Dorado habla de la cueva de Salamanca, habla también de la Cueva de Celestina. Y cuando otros historiadores le han citado a él, algunos han hablado de la cueva de Celestina como sinónimo de la Cueva de Salamanca.

Además, algunos estudiosos literarios a la hora de situar en Salamanca la vivienda de Celestina en la Tragicomedia de Calixto y Melibea, apuntan como posibles localizaciones tanto la peña Celestina, como las inmediaciones de la cueva de san Cebrián. 

Con lo que, o mucho me emparanoio yo o los nombres de Celestina y la peña se enredan con la famosa cueva de Salamanca. No sé yo si las alusiones de los periódicos a las cuevas bajo la peña no les traería a los lectores de entonces las resonancias mágicas de la Cueva, excitando aún más la atracción por el fantasma. Pero esto sólo son suposiciones.

La fama del Fantasma Enamorado fue tal que no tardaron en salirle imitadores. O mejor dicho, imitadoras:
El fantasma de los Caídos está produciendo ya los sustos consiguientes.
Esta mañana han comparecido en el Ayuntamiento dos mujeres que anoche haciendo de fantasmas pasearon algunas calles de la población al grito consabido de Poloniaaa.
El teniente de semana señor Mirat, les ha impuesto a cada una multa de cinco pesetas.
El Castellano, bajo el título “Otro fantasma hembra”, da cuenta del siguiente suceso:
Anoche mismo surgió otro en la calle Asadería. Iba vestido de blanco con un farolillo rojo que despedía una viva luz colocado en parte vedada, y llevando una esquila en la mano que hacía sonar de vez en cuando.
El fantasma subió por dicha calle y recorrió otras varias yendo en dirección de las afueras de Sancti-Spiritus. Cuando hallaba gente al paso abría los brazos agitando la sábana en que se envolvía como las blancas alas de un ave fúnebre, y los transeúntes dejábanle el paso libre si eran valientes y huían despavoridos si eran cobardes; cansado de reírse del efecto que producía, el fantasma regresó a su casa sin sufrir el menor contratiempo dejando tranquila a la vecindad del barrio.
Dícese por los expertos en esto de reconocer fantasmas que el de la calle de la Asadería es una agraciada y bromista joven planchadora que anoche dejó la plancha para que otros la hicieran… y muy regular.
Hubiera o no un fantasma en el barrio de los Milagros, lo cierto es que pasados unos cuantos días los periodistas dejan de escribir sobre el extraordinario suceso. Los salmantinos dejan de hablar de ello.  Las salmantinas  se cansan de imitar al fantasma. Y el Fantasma Enamorado y su Polonia desaparecen en el mismo oscuro abandono que envolvía y envolverá todavía por muchos años el barrio de los Milagros.


ABISMOS DE LA PEÑA CELESTINA

La peña Celestina y su barrio seguirán asomándose de vez en cuando a los periódicos. Porque, durante años, la peña Celestina del barrio de los Milagros es el lugar elegido por los que ya no esperan ningún milagro en sus vidas, para poner fin a sus días arrojándose peña abajo.

Son muchos los suicidios ocurridos en la peña Celestina, de los que dan cuenta los periódicos de finales del siglo XIX y principios del XX:

Victoriano Sánchez, un veterinario de cincuenta años, viudo, que tras tomar un refresco se dirigió el 3 de junio de 1905 a la Puerta del Río. De camino a la peña, dio los buenos días a una mujer que estaba a la puerta de su casa. En lo alto de la peña Celestina quedó su bastón, y abajo en el suelo un sombrero y un lapicero pequeño con el que escribió una carta al juez en la que pedía que a nadie se culpara de su muerte. El redactor de El Adelanto termina el artículo diciendo:
Los móviles de la fatal determinación tomada por don Victoriano han sido según nuestras noticias de índole particular.
El 17 de enero de 1908, Ángel Calvo Domínguez, veintidós años, cochero, se vendó los ojos con un pañuelo, y se arrojó acto seguido por la peña Celestina. El periodista de El Adelanto habló con amigos y compañeros del joven y explica que unos días antes Ángel Calvo había discutido con otro cochero en la estación. Un guardia determinó que la contienda tendría que resolverse en el juzgado y terminó por darle al joven un bastonazo en la nariz, del que tuvo que ser atendido en la Casa de Socorro. Desde aquel día el muchacho se mostraba muy preocupado porque pudiera pasarle “algo gordo” al tener que ir al juzgado. El 17 de enero, poco antes de tomar el camino de la peña Celestina, atropelló con el coche a un burro y lo mató. El periodista se lamenta:
[…]pequeñeces que sin duda alguna tomaron tal cuerpo en el ánimo del infeliz protagonista que le llevaron a adoptar una fatal resolución.
En febrero de 1889 El Fomento publica lo siguiente:
Entendemos como nuestro colega El Adelanto, que el Ayuntamiento debe ordenar se levante con toda urgencia una pared en la peña Celestina, para cerrar el abismo abierto desde tiempos remotos en un barrio de mucha población y bastante transitado.
En junio del año siguiente, al dar cuenta de otro suicidio El Fomento denuncia:
Antes de ahora lo hemos dicho. Si el Ayuntamiento no acuerda que se coloque una valla en la Peña Celestina al sitio de Los Caídos, tendremos que lamentar a menudo desgracias.
No sólo por los desgraciados que se acerquen a dicho sitio con el decidido propósito de suicidarse, arrojándose desde aquella altura, para los cuales siempre sería un entorpecimiento no poder salvar en el acto el abismo; por los niños, por los jóvenes traviesos y por las personas que no conociendo tan peligrosos lugares transiten por ellos de noche, es necesario que el municipio ordene la construcción de una pared o la colocación de una verja, a fin de evitar en lo posible accidentes desagradables.
No quiero terminar sin dedicar algún párrafo a esos periodistas de siglos pasados que les importaban los motivos que habían llevado a un suicida a lo alto de la peña Celestina, que preguntaban aquí y allá para entenderlo, y que publicaban luego aquello que el asunto era “de índole particular”. Un periodismo además, el de antaño, que dejaba entrar sin complejos a la literatura y al sentido del humor en la redacción de las noticias. Porque la actualidad no tiene por qué ser incompatible con la diversión, el sentimiento y la literatura. La lectura de muchas de las páginas de esos periódicos antiguos es un auténtico placer.

Gracias a aquellos anónimos periodistas, la Peña Celestina hoy es de otro color.  Del color de aquel bastón que se quedó solo en lo alto de la peña. Del color del pañuelo que vendó la desesperación de un joven. Clara como el agua milagrosa que alguna vez destiló la peña. Y Oscura y emocionante como el fantasma que amó a Polonia.


AGRADECIMIENTOS

A mi hermana Carmen Rivas que con mucho interés ha buscado y aportado información para la elaboración de este post.

A Pablo Almeida, autor del blog El suelo de Salamanca, que amablemente ha cedido la fotografía del barrio de los Milagros en los años noventa, para que se publicara aquí.


DENUNCIAS

El periódico la Gaceta Regional de Salamanca, el 18 de marzo de 2013, utilizó esta entrada en un reportaje de la redactora Isabel Alonso, y no citaron el blog. Si quieres conocer los hechos pincha aquí


BIBLIOGRAFÍA
  • El Adelanto. Diario de Salamanca. 3 de junio de 1905; 22, 23, 24 de agosto de 1906.
  • El Fomento. Febrero de 1889; 18 de junio de 1890.
  • La Clave. Diario ilustrado. 14 de diciembre de 1897
  • El Castellano. Diario de Salamanca. 18, 22, 24 de agosto de 1906; 14 de noviembre de 1906
  • Historia de Salamanca. Villar y Macías.
  • Salamanca y sus alrededores. Toribio Andrés.
  • Historia de la ciudad de Salamanca. Bernardo Dorado.
  • Descripción física, geológica y minera de la provincia de Salamanca. Amalio Gil y Maestre.
  • Aproximación arqueológica a las cercas medievales de la ciudad de Salamanca. Luís Serrano-Piedecasas Fernádez y Miguel Ángel Muñoz García. http://independent.academia.edu/MichelMu%C3%B1oz/Papers/1029718/Aproximacion_Arqueologica_a_las_Cercas_Medievales_de_la_Ciudad_de_Salamanca
Licencia Creative Commons Este obra de Laura Rivas Arranz está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.  

Comentarios

  1. Gran gran post ¡¡ Enhorabuena. Ahora iré en busqueda del fantasma ¡ :)

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    1. Muchas gracias!! Pues ya somos dos los que andamos de cazafantasmas!:) Saludos!

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  2. Muy buen post.
    Enhorabuena.

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  3. Hola!! Me ha gustado el post y la verdad es la primera vez que visito tu nlog y por lo poco que he leido creo que deseas relacionar a Salamanca con la literatura. Lo que te voy a decir solo te lo digo porque creo que dispones de información no muy fácil de encontrar y es que, aunque no valla con tu blog u no pasa nada si no lo quieres hacer, ya que hablas de zonas tan especiales de Salamanca investigarás sobre la zona del Castigo. Es la zona en donde fusilaban a la gente en la época de la guerra civil. Esto me lo contó mi abuelo y he intentado buscar información sobre esto en internet y me parece raro que no aparezca nada aunque hablamos de bastantes años y tu a mi parecer consigues información que yo no podria encontrar.
    Gracias

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  4. Hola. Muchas gracias por lo que dices del post y del blog. Pero creo que exageras un poco con eso de que no es fácil encontrar la información que pongo aquí. La encuentro leyendo libros, artículos, periódicos.

    Sí que es verdad que me interesa mucho la relación de Salamanca con la literatura, pero también me interesa la historia de Salamanca que no tiene que ver con la literatura, así que el tema que propones me interesa.

    He mirado algunas cosillas y la verdad es que no he conseguido información sobre esa zona del Castigo que comentas.

    He consultado un libro que te recomiendo: Esta salvaje pesadilla: Salamanca en la guerra civil española de Ricardo Robledo. Ahí mencionan que hubo fusilamientos en la zona del Cementerio, en el campo de Marín. Pero ésas eran las ejecuciones “legales” precedidas de un consejo de guerra.

    En una web que seguramente ya has consultado, Asociación Salamanca y justicia http://www.salamancamemoriayjusticia.org/ , he encontrado una entrevista a Luís Calvo Rangel y le hacen dos preguntas que a lo mejor te interesan:

    ¿Qué lugares servían en Salamanca para los fusilamientos?
    Hay una serie de montes en los cuales se asesinó a mucha gente. Había dos grupos: a unos los detenían y los traían a la cárcel de Salamanca y aquí los juzgaban, mientras que a otros los trasladaban hacia Burgos o Valladolid y los fusilaban por el camino. A estos últimos los metían en grandes camiones y los llevaban al matadero en el monte de La Orbada.

    ¿Qué datos hay de esta zona?
    Ahí, en grandes fosas, se supone que siguen enterrados muchos. En La Orbada mataron por ejemplo a Castro Prieto Carrasco, que era el alcalde de Salamanca y profesor de patología humana en la Facultad de Medicina, y a José Andrés y Manso, que era el secretario provincial del PSOE y diputado salmantino.

    También hablan de fusilados enterrados en el monte de la Orbada en http://www.wikisalamanca.org/?title=Diego_Mart%C3%ADn_V%C3%A9loz

    Y también en http://iesfrayluisdeleon.centros.educa.jcyl.es/sitio/upload/milestrellas17.pdf

    Con esto del monte de la Orbada me he quedado un poco tocada, porque cuando era pequeña a ese monte nos llevaron alguna vez de excursión con el cole, y ahora como que da escalofríos pensar que pudimos corretear por un lugar donde tiempo atrás asesinaron personas que pueden seguir enterradas allí. Brutal.

    No sé si ése monte de la Orbada pudiera ser la zona a la que se refería tu abuelo, o la zona del cementerio donde también fusilaron gente.

    También he visto aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Tejares que en Tejares existe una zona del Castigo que viene a coincider aproximadamente con la zona en la que se situa el nacimiento de Lazarillo de Tormes. Pero no he encontrado nada sobre fusilamientos en esa zona.

    Siento no poder ayudarte más. Te agradezco mucho el comentario y que hayas abierto un tema tan interesante. ¡Saludos!

    Si alguien lee estos comentarios y tiene más información sobre la zona del castigo y los fusilamientos en Salamanca, sería genial que la aportara porque desde luego el tema es interesante. Pues eso, que si alguien tiene noticias sobre el tema, contadlas. Si entre todos aportamos información abro un hilo nuevo para meter ahí los datos que consigamos.

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    1. Excelente artículo, para unir historia fantasmas y terror la que me contó mi abuelo, en un tiempo en el que yo ya no era tan pequeño. La de los fusilamientos perpetrados por falangistas en El Pedroso de la Armuña. Estos fusilamientos tuvieron la peculiaridad de que a los ajusticiados, que habían cometido el tremendo delito de ser demócratas, les arrancaron los ojos antes de pegarles cuatro tiros. Quizá el hecho más macabro que he escuchado sobre nuestra provincia.

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    2. Tremendo. En fin, tremendo. La guerra es una atrocidad y libera a monstruos psicópatas. Tremendo.

      Muchas gracias por tu aportación. Es un hecho brutal pero que no conviene olvidar, para evitar que se repitan.

      Un saludo

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  5. Hola Laura. Una entrada "antológica" en todos los sentidos por calidad y por profundidad y variados enfoques. He aprendido y disfrutado muchísimo.

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    1. ¡¡Muchas gracias!! Me alegra mucho que te haya gustado!
      Saludos!

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