Hermandad de Ntra. Sra. de la Soledad de Salamanca. Historia de sus cinco Vírgenes

Todos los viernes santos, a las doce de la noche, la Virgen de la Soledad cruza la puerta de la Catedral y recorre calles salmantinas.

A esta imagen de Mariano Benlliure, en su procesionar nocturno, solita por la ciudad y envuelta en lutos, la han precedido (que se sepa) al menos otras cinco imágenes.

Virgen de la Soledad Benlliure Semana Santa Salamanca




La historia de estas cinco Vírgenes (y la historia de la Cofradía) la rescata don Lorenzo Turrado, en su Breve Historia de la Hermandad de la Soledad.


De la primera Virgen de la Soledad no se sabe nada, ni cómo era ni qué fue de ella.

La cofradía se crea en 1645, y sólo consta que ciento trece años después los cofrades quieren una imagen nueva.

Esta imagen nueva, la segunda Virgen de la Soledad (si es que en medio no hubo alguna otra), se encarga en 1758 y al año siguiente está hecha.

El escultor no debió de andar muy acertado porque los cofrades reclaman un cambio de rostro. No se han encontrado datos para confirmar si se llega a realizar el cambio.

Según la prensa de la época, esta segunda Virgen de la Soledad procesionaba “cubierta de un manto negro y una corona de espinas ensangrentada en las manos”.

Al parecer, esta imagen se conserva hoy en la capilla del cementerio de nuestra ciudad. En 1904 fue cedida en depósito al capellán del cementerio. Y según informa el blog Tormes Cofrade, fue restaurada en 2005.

La decisión de ceder la imagen se toma porque en 1904 la cofradía decide hacer una procesión independiente; hasta entonces la Virgen de la Soledad había salido con la procesión del Santo Entierro. Con motivo de esta independencia, la Cofradía quiere una imagen nueva.

Al año siguiente, en 1905, sale a la calle la tercera Virgen de la Soledad; un poco menos trasnochadora que la Soledad actual, porque aquella procesión salía a las nueve de la noche.

Virgen de la Soledad Salamanca 1909Tercera Virgen de la Soledad. El Lábaro. Diario Independiente. Web Prensa histórica del Ministerio de Educación y Cultura.


Parece que los hermanos de la Soledad no tenían mucha suerte con los rostros de sus Vírgenes porque en 1915, diez años después del estreno de la nueva imagen, se encarga una cabeza nueva para la Virgen. Querían un rostro más expresivo.

Se pone manos a la obra el salmantino Manuel Iglesias Recio, que según la prensa del momento era un eminente escultor, formado en la Escuela de San Fernando de Madrid. (El Museo del Prado conserva una cabeza en bronce que es obra suya). 

La prensa anuncia a bombo y platillo el estreno de la nueva imagen tallada por Manuel Iglesias (cuarta Virgen de la Soledad) La describen como “artística y magnífica”.

Esta Virgen “artística y magnifica” fue a parar a la finca Fuente Pedraza en La Velles (propiedad de un miembro de la cofradía, Ángel Nuño) a una capilla en la que al parecer se celebraban misas para la gente de las proximidades. Debe de seguir allí.

En 1940 se encarga a Benlliure la realización de una nueva Virgen de la Soledad (la quinta). Benlliure acepta realizar cabeza, manos y pies. Al año siguiente la entrega a la cofradía, pero otra vez más los hermanos no están muy conformes con los resultados. En 1943 Benlliure se aviene a perfeccionar la imagen.

En 1960 se añaden al rostro unas lágrimas de diamantes. Y así llegamos a la Soledad actual.

Cada Viernes Santo la Soledad de Benlliure, como las imágenes anteriores en sus tiempos, sale a recorrer la ciudad. Y da igual si eres creyente o no lo eres. Y da igual si es la Virgen de Benlliure que la de Manuel Iglesias o las anteriores anónimas. Cada Viernes Santo, la Soledad sale en procesión al encuentro de nuestras nieblas solitarias, de nuestros lutos; y desfila al mismo ritmo que cuando la mirábamos sin saber lo que era un luto ni una pérdida: paso a paso, siempre adelante, a pesar de todo.

Virgen de la Soledad paso procesión Semana Santa Salamanca

¡Que paséis una feliz semana santa!

BIBLIOGRAFÍA
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Comentarios

  1. Además de buenos saludos, no parece correcta la expresión: "da igual que la imagen sea una u otra, da igual que seamos creyentes o no". No es equiparable una cosa con la otra: hablando de una procesión cristiana es verdad que la autoría de la imagen da igual, ¡pero la fe no da igual!; si no hay fe, el acto es otra cosa, pero no una procesión de Semana Santa. Me parece a mí...

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    1. Vaya por delante que en ningún momento he querido ofender los sentimientos católicos. Lo que pretendía decir es que cuando la Soledad sale a la calle, su afrontamiento de la oscuridad, la soledad, la pérdida, su caminar, paso a paso, siempre adelante, es un símbolo para todos, seas o no creyente. De algún modo, cada viernes santo, la Soledad sale a la calle al encuentro de nuestras oscuridades, soledades y penas y nos dice: Venga, adelante, paso a paso, como yo, ¿no me ves? Y creo que no hace falta ser católico para que la procesión de la Soledad te remueva todo eso por dentro. Pero qué duda cabe que una procesión de semana santa para un católico tiene un sentido religioso. Espero que esto sirva para explicarme mejor. Gracias por dejar aquí tus impresiones.

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