Navidades charras

Ya estamos con un pie en las navidades. Esa época que de niños nos huele a dulce y de mayores a chamusquina.

El estrés de los regalos, el cansancio de cocinar extra, otra vez a hacer como que no oímos ni nos afecta aquello de las nochebuenas que se vienen y se van… Otra vez a hacer balance en nochevieja, y otra vez los propósitos para intentar que el año nuevo vaya mejor que el que se va…

Pero que nadie se venga abajo por la que se nos viene encima: encuentros, desencuentros, nostalgias, soledades, risitas, risotadas al borde de un ataque de nervios… Mal de muchos consuelo de todos…, y tonto el último.

Además, que muchos otros antes que nosotros sobrevivieron a las navidades, y las suyas eran igual de complicadas que las nuestras.

Para los que están hartos de aglomeraciones en el centro comercial, de colas en la caja del súper, y de que no quede en los estantes una tableta de su turrón favorito ni una caja del juguete de moda, les conviene saber que esta historia es muy vieja.

Un salmantino de finales del siglo XIX y principios del XX,  que saliera de su casa con intención de hacer compra para la cena de nochebuena y la comida de navidad, muy probablemente haría una visita al establecimiento de don Enrique Prieto. Una tienda muy famosa que primero estuvo en la calle Concejo y después en el número 16 de la Plaza Mayor. Acudía al establecimiento tal marabunta de salmantinos, que en navidad atendían al público catorce o quince dependientes (ríete tú del Corte Inglés).

Tienda Enrique Prieto Salamanca
Fotografía del establecimiento de Enrique Prieto. colección del Museo de Comercio. Aparece en el libro El paisaje comercial de Salamanca (II) 1930-1960. Reproducida aquí por cortesía del Museo de Comercio

Parecidas aglomeraciones se vivían en otros ultramarinos y confiterías de la ciudad.

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Los salmantinos de entonces agotaban el turrón, los mazapanes, higos, nueces, licores, fiambres... También agotaban el regalo de moda, que podía ser algo tan peculiar como cajas de hierro y bronce repujado que tanto servían de joyero como bombonera…

Es posible que nuestro salmantino de principios de siglo, se dirigiera a completar sus compras por ejemplo a la Cooperativa Cívico Militar, que abrió sus puertas en la calle Zamora en 1916 (y en la misma calle continua hoy). Algunas navidades, recogen los periódicos de entonces, la Cooperativa tuvo que cerrar por agotarse todo lo que tenían para vender.

Si nuestro salmantino de principios del XX acudía al Mercado Central, tendría muchas posibilidades de encontrar cerrados algunos puestos, especialmente el de dulces.

Los niños hacían sus funciones de navidad como hoy. Y si el charro al que estamos siguiendo tenía hijos, se las tendría que ingeniar, como los padres de hoy, para hacerse con el traje de pastora, pastor, ángel… que les tocara representar a sus peques.

pastoras 1904

grupo de ngeles 1904
Grupos de pastoras y ángeles en la fiesta de Navidad de 1904 del Círculo Obrero

La nochebuena era igual de fría, neblinosa e invernal que la de hoy. La diferencia es que no abría por la noche ni un café ni un bar en toda la ciudad. Los noctámbulos iban todos rapidito y bien abrigados a un único destino: la misa del gallo. Eso, los que no tenían una posición económica elevada y una casa opulenta, porque en este caso las misas del gallo se celebraban a domicilio, porque en las viviendas de los ricos se estilaban las capillas privadas.

Pasada la nochebuena, los bazares salmantinos se preparaban para la avalancha de padres, abuelos, tíos a la busca y captura del juguete pedido en la carta a los reyes magos.

Los juguetes estrella de principios del siglo pasado, eran todos producto nacional. Los escaparates de Jesús Rodríguez López, en la plaza mayor, estaban llenos de muñecos representativos de personajes castizos de Madrid, la gran ciudad, el gran espejo cosmopolita en el que se miraba y se medía toda ciudad española de tercera…

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Lo más in del momento era el muñeco madrileño por excelencia: don Nicanor tocando el tambor, y la muñeca de la Tía Javiera, una famosa vendedora de rosquillas madrileña que murió en el siglo XIX, y que así como el Cid Campeador ganó batallas después de muerto ésta siguió vendiendo rosquillas hasta bien entrado el siglo XX.

ta javiera

También llenaban los escaparates charros los muñecos del chulapón y la chulapona. Y muñecos de trapo de la más alta tecnología que movían los ojos, gritaban y hasta andaban. También había juegos de construcciones, autos, trenes, carros y hasta cines de juguete (vamos, que nuestro cinexín de novedoso tuvo poco).

Si nuestro salmantino del siglo pasado quería comprar juguetes baratos, tenía que salir de la plaza mayor y bajar por la calle Zamora hasta el bazar Todo a 65. (Los todo a 100 tampoco son un invento moderno).

Todo a 65

En el concurrido Todo a 65 podía encontrar cornetas, tambores, y baratijas seguro que muy interesantes.

En 1914 El Castellano hace una curiosa propuesta a los niños de Salamanca y la provincia; el periódico se dispone a publicar el día 5 de enero todas las cartas a los Reyes Magos que los niños les envíen a la redacción, siempre y cuando se ajusten al formulario que propone el periódico:
Formulario de cartas
A S.M. el Santo Rey Melchor,
A S.M. el Santo Rey Gaspar,
A S.M. el Santo Rey Baltasar.
Señor: el que se dirige a Vuestra Majestad lo hace con permiso de sus padres, rogándole que al pasar esta noche por esta su casa, calle de…, num…, deje (en el balcón o ventana, lo que pida el niño o niña), en conmemoración del nacimiento del niño Jesús de Belén.
Quedándole muy (agradecido o agradecida) de este majestuoso y Santo regalo.
Salamanca … de… de 191…
El nombre y apellido del niño o niña.
Nota. —Los niños y niñas se dirigirán a un solo Rey pidiéndole el regalo.

Una pena que no haya encontrado el ejemplar de El Castellano del 5 de enero, porque fijo que en los espacios entre paréntesis algún crío se desmadraba un poco y saltaba algún chispazo divertido para compensar el tono funcionarial del formulario; que vaya con la chunga de los de El Castellano, sólo les faltó entregar copa y puro a cada niñ@ que rellenara el formulario.

Los Reyes Magos también tenían entonces  su cabalgata. Más sobria que las de hoy porque en aquella época se iba más al grano. Los heraldos de sus majestades de Oriente portando antorchas a la cabeza de la Cabalgata, sus majestades a lomos de caballos, y a continuación remolques con el montón de juguetes que iban a entregarse a los niños pobres de la ciudad. ¿No suena mucho más bonita que la cabalgata actual?, con sus carrozas raras que no se sabe bien qué representan ni a cuento de qué preceden a los reyes magos; con esos personajes raros que hacen alguna perfomance igual de rara con el sufrido público de la cabalgata, componiendo todos una corte real de lo más surrealista para los magos de Oriente…en fin…

Aquella cabalgata salía a las cinco de la tarde de la puerta de Zamora, pasaba por la plaza Mayor, recorría la Rúa, y terminaba en la plaza de san Isidro, donde estaba el Círculo de Obreros que era quien organizaba entonces la cabalgata.

Y así pasaban aquellas navidades, tan parecidas a las nuestras.

Pues eso, que sirva esta entradilla  para, a pesar de los pesares, desearos a todos felices navidades.

PC221327

AGRADECIMIENTOS:
Al Museo de Comercio (que tan extraordinaria labor realiza con sus exposiciones y publicaciones para conservar la memoria de la ciudad)  por permitir la reproducción en este blog de la fotografía del establecimiento comercial de Enrique Prieto.

BIBLIOGRAFÍA
  • Basílica Teresiana. año 77. 1904; 1898
  • El Adelanto 5 de enero de 1904; 28, 26 de diciembre de 1918, 20 de diciembre, 5 de enero de 1921;
  • El Castellano 1914
  • El Lábaro 6 de diciembre de 1902
  • El progreso 4 de enero de 1885
  • El mundo cómico semanario humorístico 16 de mayo de 1875
  • El Salmantino 18 de diciembre de 1912
  • El paisaje comercial de Salamanca (II) 1930-1960) Catálogo de la exposición (julio-octubre de 2012. Museo del comercio y la industria de Salamanca.
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Licencia Creative Commons Este obra de Laura Rivas Arranz está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.  

Comentarios

  1. Una entrada muy entrañable a la vez que documentada. Al final, nada nuevo bajo el sol o las estrellas...incluidas las Navidades, las crisis y otras modernidades no tan modernas.
    Felices fiestas, Laura y nuestros mejores deseos para un 2013 con Salamanca en nuestro corazón.

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  2. Felices fiestas para vosotros también! Lo bueno de revolver entre periódicos viejos es eso que dices, que te das cuenta que es muy cierta la frase aquella de nada nuevo bajo el sol. ¡Feliz Navidad!

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  3. Qué blog más fantástico sobre nuestra tierra! Mi más sincera enhorabuena
    un saludo desde Entresierras!
    Raúl
    Cuaderno de Entresierras

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  4. Gracias Raul! Me alegra que te guste. Bienvenido y saludos!

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